Una vecina de Toronto está a punto de recorrer la ciudad de punta a punta —300 kilómetros a pie— visitando cada una de las 100 sucursales de la Biblioteca Pública de Toronto (TPL). Su propósito: rendir homenaje a su madre, quien falleció por cáncer hace un año.
Un pasaporte literario convertido en promesa
La idea nació hace años, cuando Marci Stepak y su madre, Eunice, descubrieron el “Pasaporte de Bibliotecas de Toronto”, un pequeño cuaderno donde los usuarios coleccionan sellos de cada sucursal visitada. Madre e hija soñaron con llenarlo juntas algún día.
Para Eunice, los libros y las bibliotecas eran el hilo conductor de su vida; durante más de medio siglo fue orgullosa socia de la TPL. Entre los recuerdos de infancia de Marci destacan las tardes de cuentacuentos en la sucursal de York Woods: ella se perdía entre libros de caballos mientras su madre elegía la siguiente novela de Agatha Christie.
El significado que cobra tras la pérdida
Eunice falleció en abril de 2025 a los 88 años y, con su partida, el plan tomó un cariz distinto. Marci decidió que completaría la misión en solitario para mantener viva la memoria de su madre y darle dirección a su duelo.
El recorrido empezará el 7 de abril —exactamente un año después de la muerte de Eunice— en la sucursal Humberwood, en Etobicoke, y concluirá en la Biblioteca de Referencia de Toronto, la más grande de la ciudad. Marci calcula caminar unos 30 kilómetros diarios; cada mañana tomará el transporte público hasta la primera sucursal y lo usará de regreso al final de la jornada.
Un mapa de barrio en barrio
Durante la travesía, Marci se topará con sucursales actualmente cerradas. En esos casos, se acercará a bibliotecas móviles o puntos temporales para obtener su sello o, al menos, tomarse una foto y continuar; regresará más adelante cuando las instalaciones vuelvan a abrir.
La fuerza de una comunidad lectora
Aunque la caminata es, en esencia, un viaje personal, Marci no estará sola. Amigos, familiares e incluso extraños le han pedido acompañarla en distintos tramos. El personal de la TPL planea recibirla con aplausos y conversaciones en varias sucursales, mostrando el valor humano detrás de estos espacios.
Desde que anunció el proyecto, ha recibido mensajes de bibliotecarios, adultos mayores, negocios locales y consejeros de duelo. “Es una forma de mantenerla conmigo y de darle un rumbo a mi tristeza”, comenta.
Más que libros: combatir la soledad
La caminata está vinculada a una campaña para recaudar fondos que respalden programas de la TPL dirigidos a personas mayores y contra la soledad. Su meta es reunir 5 000 $ y devolver así parte del apoyo que la biblioteca brindó a Eunice: cuando su salud empeoró, los bibliotecarios le llevaban libros a casa para que siguiera leyendo.
“Leer es una actividad individual, pero la biblioteca convierte ese acto en algo comunitario”, recuerda Marci. “Una semana antes de morir, mi mamá me pidió: ‘Asegúrate de devolver mis libros para que otros puedan disfrutarlos’”.
Un paso, un sello, un recuerdo
Entre lágrimas y sonrisas, Marci sellará su pasaporte y el de su madre en cada parada, mientras transforma el dolor en una celebración de la lectura, la ciudad y el amor que las unió.